domingo, 8 de marzo de 2015

La travesía amorosa de la maternidad: una revolución feminista

"La maternidad es un renacer permanente porque nos ubica en el lugar de acompañar la fragilidad de lo humano", señala. En este punto, la maternidad es un espacio filosófico privilegiado, sólo que hoy, dice Kristeva, "le falta una filosofía": "Somos la única civilización, como laicos, que no la piensa filosóficamente". Por eso, la "pasión maternal" es un desafío para los feminismos.
Del artículo
"La travesía amorosa de la maternidad"
entrevista a Julia Kristeva
realizada por Verónica Gago
para Página12, noviembre de 2011.


Esta autora, siempre apoyando el derecho al aborto, es una tenaz defensora de la pasión que entraña la maternidad y a la vez reivindica la necesidad de una filosofía de la maternidad como acontecimiento laico. Las religiones occidentales tienen más o menos una imagen formada de la maternidad, se ha repensado, se le ha dotado de valor simbólico, pero en el ámbito laico no se ha construido un pensamiento de la maternidad.

Reivindicar la maternidad como espacio filosófico es una revolución en si mismo, es reivindicar la necesidad de repensar la vida desde la maternidad, con sus armas y su manera de hacer llena de pasión. Si se repensase la vida a partir del hecho maternante ¿que sucedería? ¿Que lugar ocuparía la mujer en el mundo occidental? ¿Qué lugar ocuparía la infancia? ¿que sucedería en los pequeños contextos privados occidentales?

Si se construyese una filosofía de la maternidad en nuestra sociedad, las teorías de la educación, de la pedagogía y en gran medida de la psicología infantil y de la mujer serían probablemente totalmente diferentes. Hoy día hemos heredado una institución educativa pensada por hombres, unas corrientes pedagógicas en su mayoría (y las más influyentes todavía hoy día) pensadas por hombres y unas corrientes psicológicas de la infancia y la mujer pensadas mayoritariamente por hombres. La historia de la ginecología es un claro ejemplo de cómo la mujer queda al margen del propio estudio de si misma. Pasando por el parto y el sufrimiento que en ocasiones se le hace pasar a las mujeres en el tránsito de convertirse en dos, hasta la vivencia de la menopausia como mujer desahuciada, restada de valor y casi incapaz ni de mantener su propio equilibrio mental. No quiero decir con esto que los logros médicos no hayan sido un gran avance que debamos celebrar. Lo que creo es que estos avances no han sido acompañados de una visión femenina que les dotase de auténtico valor constructivo para una sociedad. Son eficaces (y no siempre) y para cumplir con determinados objetivos a veces (que la mujer sea mano de obra por ejemplo), pero carecen de la empatía con lo femenino, con la sensibilidad, de la conexión con el mundo femenino, profundo y clarividente que rodea al cuerpo de la mujer. Tampoco quiero decir que las teorías pedagógicas y la construcción de las instituciones educativas hubieran sido mejores siendo construidas por mujeres (seguramente la combinación equilibrada y sana de ambos). Pero serían claramente instituciones y corrientes en general más relacionadas con lo humano, con lo sensible, con lo frágil y con lo menos productivo. Hoy, en una institución educativa se miden estadísticas, se confeccionan informes y se elaboran tablas tales como hasta de en cuantos días logra un/a profesional de una escuela infantil hacer abandonar el pañal a un bebé (sin comentarios).
Una visión desde lo sensible, desde ese acompañar en la fragilidad humana del que habla Kristeva no permitiría esta visión de los resultados que ningunea a la persona que está detrás de esas tablas, que pasa por encima de las necesidades frágiles de ese bebé que depende de nosotros.

La ILE, en su momento fue pensada e impulsada por, un hombre: Giner de los Rios. Y tuvo unas intuiciones muy acertadas, y por supuesto una puesta en marcha mayoritariamente femenina, que la nutrió y le llenó de sentido. Por la coherencia en la apuesta y la pasión con que esas maestras de la república llevaron su vocación hasta las últimas consecuencias. Muchas fueron perseguidas por el régimen posteriormente, por ser imagen de la libertad y la liberación de la mujer y de la educación, y por tanto, de la sociedad entera.

Trazar una hoja de ruta que englobe todo esto comienza a ser una labor llena de necesidad a la vista de todo lo que comienza a suceder. Cada vez más violencia, cada vez más diferencias.
La mirada enamorada desde una "Travesía amorosa de la maternidad" se hace cada vez más urgente para toda la humanidad. Un repensar la maternidad desde la filosofía, desde el pensamiento, que dote de voz y de capacidad de formar parte de lo público a algo tan de lo privado va a ser fundamental a la hora de luchar por los derechos, no sólo de las mujeres, sino también de todos los hombres y mujeres del mañana que hoy todavía son niños y niñas.

Feliz domingo reivindicativo este 8 de Marzo, día de la mujer trabajadora.


Ilustración: El cielo por el tejado

4 comentarios:

  1. ¡¡La alegría es compartida María!! :)
    Y es verdad, ando desaparecida... pero es que esta vida loca me lleva por tantos sitios! que no me da para más lios :)
    ¡Un besazo!

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  2. Me encanta :) Y es que nos queda muchísimo por recorrer. Yo alucino con que se utilice la palabra "feminista" como un insulto y cada vez que me dicen: tu lo que eres es una feminista... pues sí, de los pies a la cabeza y marido también. En cuanto a lo del aborto, yo creo que la gente no se da cuenta de lo que significa obligar a una mujer a tener un hijo que no desea... como si fuese un mero envase. La magia que envuelve la maternidad, así como las sombras, todavía no son sagradas y deberían serlo mucho más que una religión concreta. Un besete!

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    1. Gracias Madi, si que es verdad que nos queda mucho. Y también que hay muchos tipos de feminismos, tantos como mujeres hay, y eso nos enriquece. Por eso no hay que ofenderse ¿verdad?
      Entre todas haremos sagrada la maternidad... esa hermosa travesía.
      Un besazo Madi!!

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