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| Ilustración: El cielo por el tejado |
Con un beso ligero sobre sus rizos dormidos, me he despedido de él
hasta mañana. Son las 22,40h. Los pinceles me esperan, la tinta en su
bote encierra
todo lo que me queda por decir. Pero sólo tendré tiempo de hacer algunos trazos, antes de
dedicar toda la noche a volar. Y a imaginar...
Imagina que tienes algo que decir y
no tienes dónde.
Imagina que todo lo que no has dicho te persigue y se instala alrededor
de tu cuerpo. Como un anillo de Saturno, como un halo de la luna. Todo
lo que quiero decir y no acabo
me lo guardo en un bolsillo, y espero a que llegue el día en que libere su contenido. Será como la caja de pandora,
mágica y desbordada…
Definitivamente necesito
un manifiesto.
Me gustaría que fuese algo sencillo, pero no sé si podrá ser. Necesito
un manifiesto que organice todo lo que se acumula en mi. Las ideas que
me bullen saturan de color mi percepción de la realidad. Y hay que dar
rienda suelta. Que no es cuestión de estar todo el tiempo a oscuras.
Hay que dejar brotar. Los campos y las macetas de las terrazas en las grandes ciudades nos lo agradecerán. Pero sobretodo
la salud del ideario colectivo. Eso que no sé si existe, pero que
si no es así tendré que inaugurarlo, bautizarlo y botarlo. Dejar que flote
un nuevo barco en los mares de locura.
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| Fotografía: El cielo por el tejado |
Manifiesto tuvo
Tristan Tzara, y los Dadá a través de él. Y no recuerdo que dijera nada más importante
que lo poco que importaba su propio nombre: Dadá (que no se sabe de dónde sale). Lo que importaba era
lo que hacían como Dadás... las tertulias en los cafés, las provocaciones.
Hacer en sí. Aunque no hicieran arte, arte del que se esperaba sino del
inesperado:
desmontaban arte y sociedad colocando una tuerca sobre un lienzo. Y…
¡Fuego!
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Obra gráfica Dadá
http://es.wikipedia.org |
Manifiestos hubo muchos. Futuristas, expresionistas, y unos cuantos ismos más todos ellos empeñados en
decir todo lo que pensaban, lo que eran…
Así que será una ardua tarea.
Pero necesito un manifiesto para seguir haciendo. O para seguir diciendo. Para seguir dibujando el rostro que me acompaña cuando me acuesto.
“Preparo los motores, caliento una infusión.
Todo está en calma. Esta noche imaginaré hasta caer rendida…”
Decir algo que me represente en
este mundo saturado de imágenes y de palabras.
Dibujar un contenido que se salga del papel, que no esté establecido. Algo que organice la impresión de que
todo a mi alrededor va en sentido contrario. Como un reloj desorientado.
Necesito
un rincón de la taberna dónde anotar todo lo que no entiendo de este mundo de
prisas y horarios. De tecnología punta. De teles y radios. De pantallas en el metro. De
soledades empaquetadas en bolsas de papel cuché. De
desdichas aireadas con aroma a pachulí. De
noticias con olor a
producto barato, precintadas con plástico. Importadas de china o de Japón, que sé yo. No entiendo a este mundo de adoración a los
astros del subsuelo, de respeto y "no tocar" a dirigentes sin cerebro,
de rincones sin barrer y alfombras que todo lo esconden menos la desdicha cotidiana del que no tiene para acabar el mes o por no tener no tiene ni sueldo ni componiendo.
“Mientras escribo termino la infusión templada, abrazada con mis manos.
Rodeada de papeles por la mesa que se amontonan para ser leídos.
¿Dónde estaban mis cuadernos? Anoté algo en ellos que ahora necesito…”
Yo declaro que no escribo, yo dibujo lo que veo con palabras entintadas. Soy
constructora con cemento tipográfico
de imágenes que circulan por mis dedos. Soy fotógrafa del vodevil de mi propio imaginario.
Artesana de las letras que forman mi propio alfabeto (que no empieza por la
a, sino por la palabra
nacimiento).
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| Ilustración: El cielo por el tejado |
Necesito declarar que me pueden las ganas de
beberme la vida, aunque me emborrache perdida. Aunque me pierdan las ganas… que
ya encontraré yo mi propia salida.
“Cindy Sherman, la fotógrafa, pensó tantas veces en su identidad que se disfrazó/transformó en sus imágenes mil y una vez. En éstas fue prostituta, pin-up, modelo de revista, dama decrépita de la alta sociedad… Y con todas estas búsquedas salió fortalecida.”
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Cindy Sherman
Fotografía http://www.bbc.co.uk |
Defenderé la postura de
llenar la calle de arte, pero no del que cotiza en bolsa, ni el que se vende en el MOMA (museo de arte moderno de Nueva York que dice
lo que es arte y
cuanto
cuesta, que lo mismo da…), si no del que se hace con la mano extendida y
el cabello despeinado. O con media libreta y ganas de jugar un rato.
Reivindicaré mi derecho a vivir en un lugar embellecido. Dónde no haya
despedidos del trabajo, si no
bienvenidos a valerse por si mismos. Dónde el jardinero no firme 12 contratos al año, sino que con
una palabra sepa que tiene toda la vida para cuidar de la rosa, del lirio y el madroño. Así los niños del barrio
se aprenderán su nombre y le pedirán jugar con los montones de hojas todos los otoños…
Publicaré un manifiesto que deje claro que
no me gusta el colegio,
cualquier cosa que encierre o aísle no lo entiendo. Si lo que hay que
aprender está en la calle y el campo, entre la gente y el mundo ¿porque
verlo todo metidos dentro de un cuarto? entre cuatro paredes, sin poder
salir más que un rato. Así
los sentidos se atrofian y los libros cogen olor a amianto.
Los libros y los niños necesitan el aire libre, para crecer, para regarse, para florecer en primavera.
Ambos quieren encontrar quien los lea, quien los abra con cariño y los re-descubra con mano cierta.
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| Fotografía: El cielo por el tejado |
Haré de
la diferencia las pastas de mi libro,
para a-cogerla, acariciarla, y tomarla de la mano si hace falta. Que no tenga colores para no ofender a nadie.
Que no hable en idiomas oficiales, si no en lengua de trapo de niña de tres años…
En mi manifiesto ofreceré
páginas en blanco para que otros escriban. Las dejaré tendidas junto a la ropa colgada, en el tendedero del patio de luces.
Para que llegue claridad a los cuartos oscuros, donde no llega palabra.
Manifestaré a quien me escuche que soy la misma en mis mil caras, que no me quedo parada,
que lucho y busco mi propio hacer. Que pienso y me re-pienso las veces que haga falta.
Felices sueños a todas…
…planeando en libertad…
Si te quieres
reafirmar te puede apetecer dar una vuelta por aquí:
Para mirar: Cindy Sherman (de las mil caras) habla de la necesidad de nombrarse a si mismas.
Yo soy quien digo quien soy y
o.
Para devorar, un cómic/libro y película: “Persépolis” de Marjane Satrapi, Ed. Norma, años después llevaron al cine este genial cómic en una película animada del mismo nombre:
Persépolis se puede ver íntegra online
aquí. La vida de Marjane es su propio manifiesto, y es la vida además de su país, Irán.
Para escuchar:
Quien fuera de Silvio Rodriguez.
Ilustración destacada: El cielo por el tejado
Fotografías e ilustración: El cielo por el tejado