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domingo, 23 de febrero de 2014

Vivir es probar infinitas veces II...

... contigo


Ilustración: El cielo por el tejado

Te acuestas en tu nido de sueños sin descifrar. Tienes plumas que te hacen reir, en sueños. Y yo callando pruebo a volar tu vuelo.

"Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso".
A. Goytisolo


Yo sé que probar día a día contigo, es hacerlo infinitas veces…
Que probar a vivir contigo infinitas veces se duplica por dos. Se me muestra al cuadrado. Se me eriza la piel al pensarlo. Que puede ser el infinito ahora, y las veces que queramos.

Yo sé que vivir contigo será probar a volar. Y en ese soñar probaré a vivir aunque sea sólo una vez, da igual,
porqué merecerá la pena,
y será un regalo para disfrutarlo durante todo el trance del sueño…

Probaré una, o trescientas. Jamás echaré las cuentas para llegar al infinito que tú y yo necesitamos. Que estará infinitamente cerca. Que será tremendamente cotidiano.

Vivir contigo puede ser probar infinitas veces,
hasta que una de esas veces deje de anhelar tu amor por encima de lo que tú necesitas,
hasta que en una de ellas esté suficientemente segura de tirarme al vacío. Y apostar por la locura de quererte sin red y sin miedo a mi fracaso.

Ilustración: El cielo por el tejado


A tu lado puede ser probar infinitas veces
hasta que encuentre la manera de mirarte a los ojos y saber que soy sincera, auténtica. Hasta que encuentre la manera de sostenerte la mirada, y podamos sonreír sin que nada lo enturbie. Sin culpas. Sin barreras.

Vivir contigo es probar todas las veces que haga falta,
hasta que descubra que he encontrado la manera de ser feliz y contagiártelo. De pasear por mis necesidades y colmarlas previamente. Y después ir a buscarte con un helado en la mano, de chocolate y caramelo. Para celebrarlo. Para divertirnos. Para probar todas las maneras de disfrutar juntos. De disfrutar de ser dos que viven probando. Lamiendo el uno del otro.

Y entonces vivir será poder volar.
Vivir, será poder amar.

Probar a vivir sin el lastre del pasado. Despedir a la niña que hay en mi, que no me deja seguir probando, seguir viviendo lo que me queda por descubrir.
Probar a ser madre, despidiendo las heridas del pasado. Las cicatrices que rodean los entornos de mis ojos anestesiados. Que no me dejan verte como eres. Maravilloso. Único. Hermoso.

Ilustración: El cielo por el tejado

Vivir contigo es probar infinitas veces
a saber quererte,
a saborearte,
a vivir la vida sin hacer otra cosa que mirar el arte que te corre por las venas, que te lleva por las calles como un caballo desbocado.

Porque vivir contigo es probar las veces que haga falta,
porque lo que hace realmente falta es aprender a vivir probando, como los niños prueban a perder, sin mirar qué pierden, ni cuanto. Simplemente dejan las cosas volar. Las liberan de ataduras y esto les deja volar. Por eso son pájaros livianos y libres, porque dejan libertad.

(...)
Olvidar los números para no contar, y probar y probar…
hasta que sepa que estoy lista para vivir así… libre, amando.
Y que no me importará naufragar, porque tendré infinitas formas de volverlo a intentar.


Felices sueños a todas…

lista para probar de nuevo…


Se puede probar a vivir con toda esta belleza acompañándote:
Música para escuchar infinitas veces: Palabras para Julia”, el poema de Goytisolo hecho música, en este caso una versión por Antonio Ranky y Bebe. Una canción para nosotras y para nuestros hij@s.



Un poema para soñar con llegar a volar: “Vuelo” de Miguel Hernández

(…)
Amar ... Pero, ¿quién ama? Volar ... Pero, ¿quién vuela?
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.
(…)


Ilustración destacada: El cielo por el tejado
Todas las ilustraciones: El cielo por el tejado


viernes, 24 de enero de 2014

Tiempo pirata y gatuno

Son las 22,30h y por fin te has dormido. Todo el día naufragando, nos tenía ya agotados. Nada más rendirme a ti, pirata feroz que persigue sus deseos, te has rendido al sueño oceánico que aguardaba entre las sábanas. Nada queda por decir hoy. Todo el mar lo hemos surcado. Ahora me toca a mi recuperar para mi vuelo las palabras de cielo adentro. Las que conforman mis sueños.

Ilustración: El cielo por el tejado

Y es que a veces logro ser la mamá pirata que lucha contra el viento y guarda tus tesoros.
A veces soy la luz que ilumina el vientre oscuro de la ballena, para que mi pequeño Jonás salga hacia fuera, triunfante. Y lance un canto a la vida.

A veces creo que puedo recorrer tu cintura sin decir te quiero, sin decir te adoro, sin comerte a besos... pero no puedo. Y eso me hace reír, porque soy la madre que te quiere como la quisieron.

A veces la mamá pirata se equivoca de barco, y naufraga en una isla que no tiene final. A veces las islas y los mares no se sabe dónde acaban. Y empiezan a acabarse cuando ya no queda más. De paciencia, de respiro, de palabras, de tiempo de nunca acabar.

Yo soy eso y mucho más, como mamá, como pez fuera del agua y gato sobre el tejado.
A veces soy todo eso y mucho más. Y puedo decir con las heridas de guerra que sé saltar desde lo alto y dejar caer mi desencanto.

Que no importa que me pueda la impaciencia, el error y el egoísmo. Porque puedo ser eso y mucho más. Más de lo que aquí atisbo. Más de lo que yo soy capaz de imaginar.

Mamá a veces es funámbula, sin red y sin circo, acróbata empedernida que no sabe si saldrá ilesa. Pero cariño, tu sabes que tenemos mucho tiempo para bebernos la sorpresa. De saber que tengo más de una vida aguardando, escondidas debajo de la mesa, junto a las migas de pan del mediodía.

Mamá gata soy a veces, confundida con las sombras del tejado. Recupero mis dos vidas que he perdido cuando aprendo a besarte malherido. Si te duele un sueño y me haces daño, yo te beso el disgusto que has mostrado. Y me guardo las ganas de llorar, para que puedas acurrucarte en mi regazo. Que tengo para ti, mi pequeño gato, un hueco cálido y mullido en esa vida que hace poco he estrenado.
 
Ilustración: El cielo por el tejado

A veces logro ser la mamá pirata de los cuentos que te leo. Y pienso que somos invencibles codo a codo. Que nada nos puede parar. Que la vida puede ser un gran tesoro. A veces, cuanto más me equivoco siento que menos importa. Que es delicioso ser libre, imperfecta, bravucona. Y adorar tu pelo revuelto, por el viento de estribor. Oliendo a mar y salitre, mareados de oleaje. Guardando grandes tesoros. Sencillos, pequeños, baratos, llenos de deseos que los hacen grandes.

Cuando todo es terrible, oscuro y siniestro, y aún así puedo soltar una carcajada de pirata descarada. Entonces es cuando más me acerco a tu rostro de niño. Cuando venzo el peligro. Cuando adoro el riesgo. Cuando suelto el timón de piedra que se encalla en lo mismo.

Vamos a cruzar los siete mares. A navegar con dos cañones por banda. A zozobrar cuando haga falta, porque a veces hace falta.

Porque equivocarse es un lujo y será mi bandera pirata. Porque así sé de seguro que sabré cuando elegir acertar. Porque yo soy eso, mi bien, todo eso y mucho más.

Soy mamá de gato pardo. Que no esconde su temor. Sé que puedo perder las vidas, sé que no siempre salto de pie. Pero ya no quiero red. Me escapé a pie del circo para danzar sobre un alambre, un hilo fino y largo que subiría hasta el cielo. Y allí caminar sin vuelta atrás, y sin mirar hacia delante. Sólo el vértigo en la barriga y un poco de tu risa en mi semblante.

Cielo abierto me regalas.

Nada más quería decirte, nada más te sé decir sobre mi vida vacilante. Desordenada y gatuna, pirata y equivocada.
Dichosa, si tiene una luna a la que seguir como una fiera errante.

…Felices sueños a todas…
piratas, marineras, soñadoras, gatas pardas…
…desde mi avioneta entusiasmada de vivir lo que haga falta…


A veces un poco de emoción hace la vida más corta pero más rica en matices,
aquí podéis encontrar algo de picoteo:

Para picar de música: “Se me olvidó que te olvidé” aunque nada se me olvida… Bebo y Cigala en su álbum “Lágrimas negras”. A veces olvidamos todos los propósitos, y todo lo que aprendimos en el último año. Pero no pasa nada, tenemos otro año más para volver a aprender lo desaprendido.




Para picar de cine: “La estrategia del caracol” de Sergio Cabrera una forma imaginativa de organizar una estrategia para seguir en la brecha, amarrado a tu corazón…

Para picar de arte: Robin Rhode el grafiti interactivo, el arte en la calle que se transforma, desde Sudáfrica…



Ilustración destacada*: Voladora de Sueños para El cielo por el tejado
Todas las ilustraciones:
Voladora de Sueños para El cielo por el tejado

*Nota: en esta ilustración la bandera pirata que ondea es la de Edward Teach, más conocido como Barbanegra. La imagen la he recortado de la web.

 

viernes, 10 de enero de 2014

Mermelada casera...

Hace unos días que vuelo en libertad. Las once y cuarto de la noche, pueden ser para mi la hora del despegue, la confianza en que lo que escribo pueda llegar a ser un trazado para perseguir los sueños. Míos, tuyos, nuestros. Hace tiempo que la noche es para mi el espacio en blanco donde plasmar todo aquello que acontece durante el día y que no es posible, es del todo imposible, adentrarse en el descanso sin volcarlo.



Pensamos, reflexionamos, sentimos. Y como si fuera una conserva de mermelada casera necesitamos contenerlo. Envasarlo. Conservarlo en azúcar previamente calentado al fuego. Remover y remover, y volver a remover.

A veces lo hacemos inconscientemente. A veces lo hacemos practicando la salud emocional. Y otras veces no lo hacemos, lo negamos y lo tiramos a la basura, desechando la fruta que se ha pasado, que no sabemos aprovechar.

Vivimos, y como vivimos sabemos morir a las cosas. A lo que nos acontece como madres, como gatas experimentadas que se despiden a menudo de una vida que ya han quemado. Y viven y sueñan, y ronronean aletargadas  esperando a que vuelvan los días de perseguirse el rabo, aburridas. Y maullan encantadas de saber que su luna del tejado les pertenece a ellas.

Soñamos con parir hijos que no tengan que sufrir el pecado. Ni original ni regrabado. Ni en conserva ni pintado. Pero lo que sabemos al sentir tanto la noche y el día es que eso también forma parte de la vida. Hay que pecar y sufrir el pecado. Transportar la manzana para saber que tenemos muchos campos para sembrar lo que necesitemos, lo que nos de la vida, lo que nos haga rodearnos de cariño y de vocación por la libertad.






Nada más y nada menos, que aprender a cantar. Nada más y nada menos que menguar lo que nos merma, nos atenaza, eso es lo que adquirimos al comprar la maternidad. Y nos lo comemos con salsa, lo aderezamos con mostaza y nos engullimos las ganas de salir corriendo para poder exclamar: que soy libre cuando me amarro a unos labios que maman del amor, que rompen corazones ilegibles, que saben leer al sediento, que acurrucan niñas que no saben que son madres.


Pensamos, vivimos, soñamos, creemos en los astros que pueblan nuestra casa. Para desear encontrar la manera de continuar la marcha, de perder nuestros miedos, de afrontar nuestro cansancio. De ropa que nos apuntala, de trabajo que nos rebaja, de parejas que no entendemos, de sociedad que nos juzga, nos simplifica, nos trivializa.

Cuando todo es silencio y las risas se duermen, pensamos. Que nunca nos dijimos que era el amor lo que perseguíamos, pero lo buscamos. A día de hoy lo buscamos. En la risa de los hijos, en la forma de querernos, en el empeño en buscar al otro, en el afán de abrazar la noche.

Cuando a solas con nosotras mismas no permitimos que se escape el momento. Ése es el día que se convierte en noche. Noche de luna llena que nos habla de nosotras, y del universo. Del caos de nuestra vida y del esfuerzo, de organizar un territorio que sea transitable. Un mundo que sea coherente. Un cuerpo que sea saludable para recibir al mañana.

Un mañana lleno de besos chiquitines nos espera. A que seamos valientes. A que tengamos paciencia, para ser nosotras mismas en nuestro caos de madres gatas.


...Feliz noche de mermelada casera...
...desde mi avioneta sobre los tejados...





 
"Alta es la luna", música sefardí





Para pensar, sentir, volar sobre lo que vivimos:
Cine: Alguien voló sobre el nido del cuco de Milos Forman, alguien sumando a más, piensan, sienten, buscan… cambian su destino, desatan su pasividad.

Arte: Annete Messeger  recurre a  lo cotidiano, lo casero (peluches, ropa…), para repensar lo que nos hace por dentro. Más allá de lo impuesto, en las noches que no son en blanco…


http://www.theguardian.com

http://www.theguardian.com

Todas las ilustraciones realizadas por Voladora de sueños, para El cielo por el tejado