lunes, 19 de mayo de 2014

Ser de papel y lápiz (Sueños II)


Te pido permiso para dibujar en ti. Perdóname, no quiero reescribirte, no me mal interpretes. Sólo quiero acompañarte desde mi viejo lápiz de mina.

Desde hace algún tiempo me he dado cuenta, que quiero dibujarte los sueños nocturnos. Sólo poner un par de trazos, quizás alguno más que se me ocurra.

Y es que por las noches, a partir de ahora, dibujaré una sonrisa al dormir contigo e ilustraré tus cuentos mientras sueño. Que nada enturbie tu paz, que todo lo pueda por ti. Que los lobos sean lobos, y no maldad que se ensaña. Que la princesa no se salve sino que amenace volver.

Sólo así podrá ser. Que despacio, como un caracol que se arrastra, te acompañe a vivir.

Cómo acompañarte a vivir tus miedos, si no es como un caracol.
Cómo acompañarte a vivir tus riesgos, si no es con el vientre sobre el suelo.

Desde hace algún tiempo tengo el pincel preparado. Desde hace algún tiempo quiero dibujar otra forma de mirarte, con la mancha repartida por todo el papel, sin juzgarte, respetando tu forma original, sin empañar la línea que te forma.

Ilustración: El cielo por el tejado

Y es que sólo quiero dibujar tus sueños, los que tienes por la noche, que te persiguen a veces. Sólo quiero ilustrar tus cuentos para que sepas que estoy ahí, así callando, mientras duermes. Para acompañar tus pasos por la tierra de los dragones, que no son de fuego, sino de leche. Y se ríen mientras duermen y te llevan a cualquier lugar.

Sé que no soy quien para decirte qué es este mundo. Sé que no puedo, ni quiero, ni debo, colorearte lo que es gris, o blanco o negro. Pero yo sólo quiero estar ahí,  acompañándote en silencio, cuando quieras cerrar los ojos. Cuando mires a otro lado, cuando la imagen sea tan fuerte que no sepas quitar la mirada.

Yo sólo quiero dibujarte un sueño, con tapa dura y entelado.
Yo sólo quiero estar contigo como si tu fueras el lápiz y yo el papel preparado. Acompañando los trazos, recibiendo el grafito, apostando por las líneas que suben más alto.

Como un caracol tendré que pintar de blanco la estela de mis pasos, para que sepas por dónde paso, para que sepas que yo he caminado.

No quiero dejarte huella. Que mi lápiz no apriete el soporte.
Sin improntas, sin señales.
No habrá marcas imborrables.
Yo sólo quiero dibujar en tus sueños. En esos que no se recuerdan, pero que dejan una sonrisa ligera en el rostro cuando despiertas.




Para dibujar en los sueños puede hacer falta...

Una libreta en blanco, para que admita todos los trazos, puede ser que en el bosque de tu interior haya más líneas de las que a primera vista parece...

Pasar una tarde mirando las nubes, dejándo que sea cualquiera la forma que aparezca, permitiendo entrar a dragones y murciélagos en el imaginario... es importante no marginarlos 

Olvidar de qué color son los árboles, el sol, o las mariposas... es mejor que cada vez que lo dibujes tengas que elegir cúal color darles porque depende de la hora del día, de lo que hayas comido, o del humor que te pase por las arterias puede que lo veas en distintas tonalidades 

viernes, 9 de mayo de 2014

Ya no danzo al son de los tambores...

Quizás ser madre tenga un poco de eso, no dejar que nadie haga lo que tienes que hacer por ti. Por ti misma, para ti misma y para otros. Quizás por eso este camino converge con el otro. Quizás sea eso.

Porque dejamos que otro se encargue de nuestro cuerpo,
dejamos que otro se encargue de nuestra mente,
confiamos a otros nuestra salud, nuestra seguridad,
dejamos en manos de otros la educación de nuestros hijos,
su bienestar emocional en las palabras de expertos,
nuestra capacidad de decisión en la posición de la mayoria, o de los que piensan, o de los que mandan...

Quizás sea eso.

¿Porqué en un mundo de delegar no hablamos más de emanciparnos?

La maternidad es precisamente un punto de arranque para tantas ganas de hacer por una misma que no puede ser casualidad. La maternidad te agranda las orejas, te ensancha las pupilas, pero sobretodo de agranda el poder de ti misma. Si lo sabes intuir, si lo dejas hacer, si lo quieres asumir.

Porque no nos emancipamos, no bailamos al son de nuestro instinto, nuestro cuerpo, nuestro hij@.
Navegamos siempre en contra de lo que es tan nuestro, de lo que nos pertenece.
Navegamos todo el tiempo, sin contar con nosotros mismos.

"Yo vivo navegando sobre el tiempo, yo vivo navegando sin tus besos.
Yo vivo preguntando, no lo entiendo..."


Porque parece que curarnos de enfermedades es como internarte en una caverna oscura, donde otros te han dicho siempre que sólo ellos pueden poner luz, donde otros te han dicho que debes temer adentrarte porque son laberintos de donde no se sale. Donde viven oscuros seres a los que temer.

Ilustración: El cielo por el tejado


Donde otros me habían dicho que hay monstruos que aniquilar yo, desde la maternidad, con todo lo que me ha traido y las formas que he descubierto, sólo veo un río en el que nadar en favor de la corriente. Mi cuerpo y mi psique a favor de mi misma, respetuosa con la flora de la ribera, respetuosa con lo que soy, con lo que tengo, con mi cuerpo instrumento de tantas cosas sanas. Capaz de liberarse. Capaz de emanciparse.

"Sería bonito coger las estrellas con las manos.
Hacer un barco en el aire y navegar sin descanso.
Es que yo vivo navegando sobre una barca sin remos"

Sólo un paso atrás quedan los abandonos de mi cuerpo en otras manos. Sólo un paso atrás quedan las sensaciones de incapacidad, de no saber, de no llegar. Y es tan fácil volver ahí que ya no da ni miedo el retroceder, porque me sé el camino, y este camino es mio. Lo he trazado yo, a fuerza de pisar. Y lo seguiré trazando noche a noche y día a día. Mientras tomo poco a poco el poder de lo que me fue arrebatado.

Ya no danzo loca al son de los tambores de lo que otros quieran para mi, para mi cuerpo, para mi mente, para mi hijo, para lo que es de tod@s, para nuestro futuro...

Hay remedios caseros, pócimas y unguentos de nuestros ancestros, pomadas que traen esencias de plantas machacadas que curan por dentro y por fuera. Hay vendas que nunca se ponen en los ojos, se ponen en las muñecas para fortalecer, para luchar. Hay fórmulas que no son mágicas, son la fórmula de la vida y del poder sobre la misma.


"Confundir y confiar, para golpear despúes y confiar..."


El último de la fila "Ya no danzo al son de los tambores"




Niña Pastori "Yo vivo navegando"



Para emanciparnos desde nuestro cuerpo:

Un líbro: Anti-tóxico, de Carlos de Prada. Decidir sobre uno mismo y lo que le rodea con información.

Las medicinas alternativas, respetuosas con el cuerpo, que trabajan a favor de él, que confían en su lado sano: la homeopatía, la reflexología, la osteopatía...






miércoles, 30 de abril de 2014

El mundo en tus manos

 
Mucho se ha escrito sobre el arte como juego, hay autores que subrayan que el arte es un dispositivo a merced de lo que no es útil, de lo inservible para lo práctico y lo utilísimo para la cultura, el pensamiento, y en definitiva para el desarrollo del ser humano.

Cuando te veo tumbado en el suelo, agrupando piezas por colores y levantando torres impensables que más tarde tú mismo vas a derribar gozoso... me deleito en pensar que estás empoderado con el mundo en tus manos. Cada torre levantada, cada torre aniquilada. Sin más intención que disfrutar de su invención y su derrumbe. Eso es jugar. Eso es tener todo el poder del mundo en tus manos.

Mucho se ha escrito y hablado sobre el juego infantil, sobre sus beneficios, sus virtudes, el desarrollo de la capacidad de aprendizaje...
Mucho se ha escrito y hablado sobre el arte. Su importancia en la sociedad, su relevancia para el desarrollo de la cultura...

Pero poco o nada es, en realidad, la conciliación que ofrece nuestra sociedad para con el juego. Jornadas escolares agotadoras, horarios parentales insostenibles para el normal funcionamiento de una familia, pocos momentos de paz para entregarse al juego durante horas. Para olvidarse, para ensimismarse.

Foto: El cielo por el tejado



El juego y el arte requieren de algo fundamental: El ensimismamiento, disfrutar del aquí y ahora como si nada más ocurriese. Pero sí ocurre, porque tanto el juego como el arte vuelcan tras de sí todo un mundo interior entretejido por la experiencia, por las vivencias, por lo cotidiano y por lo universal a la vez.

Pero poco o nada es lo que se prioriza hoy día el arte, la creatividad y el desarrollo de nuestra capacidad de entusiasmarnos y ensimismarnos. El arte de crecer guiándote por tu propio motor generador de momentos absolutos. Dónde todo puede ser porque precisamente tu en ese momento ERES, y nada más. 

En los espacios dedicados al niñ@ para enseñarles lo que deben ser, es decir los colegios, se les priva cada vez más de las áreas más humanas, más innatas, más intuitivas: la música, el arte, la plástica, las creatividades, las manualidades, los talleres… El mundo de los sentidos, lo abstracto y lo conceptual relegado al final de la fila, el mundo del pensamiento crítico expulsado por mal comportamiento, el mundo de la identidad propia, la autoría, la iniciativa queda castigado. El descubrimiento de lo colectivo desde el placer de la participación espontánea no tiene cabida en este colegio que se está formando hoy día y que está conformando a nuestr@s niñ@s.

En los espacios dedicados al arte para que sea mostrado ante todo el mundo, es decir los museos y centros de arte, existe poco o ningún espacio para la reflexión, para el conocimiento, para el acercamiento. Por eso el circuito comercial del arte cada vez está más alejado de lo humano y más cerca de lo económico, de lo que no es inherente a él. A pesar de que much@s de l@s artistas contemporáneos se muevan en otro sentido, los espacios dónde se muestran están muertos, helados, enmohecidos. 

Foto: El cielo por el tejado


No es casualidad que el frío del alejamiento haga estragos en las relaciones entre el nosotr@s y nuestro ser creativo. Si nos olvidamos de jugar nos olvidamos del respeto por lo más profundo de nuestr@s niñ@s. Y faltaremos a la verdad de nosotr@s mism@s más adelante como adult@s cuando, estando ante un momento que requiera creatividad, ensimismamiento o entusiasmo no sepamos detenernos, contemplar y más tarde mostrar una respuesta propia, auténtica y con criterios.


Cada vez que te veo jugar pienso que todo lo puedes en ese momento. Cuanto más te observo deleitarte en tus juegos más claro lo tengo: muchos pensarían que tienes demasiado poder en tus manos.
Cada torre caida, cada palo en el barro, es un movimiento revolucionario... 

Parece que jugar y crear es algo peligroso, porque permite pensar y tener autoría, parece que la única salida es arrinconar estos verbos y hacernos a todos cada vez menos personas, menos sensibles, menos creativos. Y en especial a los niñ@s. Porque debe de ser peligroso. Por eso no se fomenta jugar, no se alienta al arte ni al juego, sería poner demasiado poder en las manos de otros.


Para reivindicar tu poder:



Para navegar:


Hay más opciones… la educación en movimiento:



lunes, 21 de abril de 2014

Poesía para el día a día

Poesía para el día a día,
para lo pequeño, para lo cotidiano.
Poesía para el dolor sincero,
en miles de balcones abiertos
dejando escapar sus aromas,
sus perfumes de no ser perfectos.
Con olor a crema para curar heridas,
con olor a ternura revuelta en la cena.

Olor, olor...
olor a pan,
a mercado,
a noche dulzona,
a ladrillo rezumando amor.


Es lo pequeño, lo que se escapa, lo acongojante,
por cotidiano, por necesario, por relevante.


Como un diario de páginas sin brillo,
sin sus hojas de color salmón.
Queriendo atrapar un deseo
con un trébol de dos suertes,
como caracoles que asoman sus cabezas 
casi todos los lunes al sol.

Ilustración: El cielo por el tejado


























Revientas de vida con tu día a día,
poesía cotidiana,
y te empapas de sabor a sudor.
Sabores nómadas, ausentes,
que luchan por llegar a tiempo,
que se afanan por no perderse nunca
el beso puérpero de la madrugada.


La vida cotidiana que nos devuelve,
que nos lleva a labrar el surco,
una y otra vez trazado.
Trepando, por tu balcón de mañana silbando,
esperando,
toda la mañana con harina en las manos,
los vapores de los juegos y tu risa, 
inundando.

Lo cotidiano,
ese balcón que se abre y deja escapar su canto.




domingo, 6 de abril de 2014

Alguien me ha dicho que soy un blog encantador...

Desde hace poco, no sé si os habéis fijado, luzco un pequeño corazón en el blog. Ha llegado hasta mi y ahora debo cuidarlo, como la rosa del principito. Parece frágil, como todas las relaciones. Parece hermoso, como todo lo que te regalan, y dice en el idioma del glamour y los negocios ¡que soy un blog encantador!. Es rojo, vistoso, y supongo que está pintado con el cariño del breve camino recorrido juntas. Gracias a María de "Pasuco a Pasuco" y a Maribel de "La madre de la naranja", dos blogs encantadores, por darme este corazoncito, tan caliente, y tan sencillo pero que tanta ilusión me ha hecho...



Me han pedido contar en once pasos quien soy, y yo obediente os los dejo aquí, a mi modo...

Uno. Soy un pequeño rincón, un escritorio sin luz, una breve lista de cosas por hacer, una idea que martillea sin cesar en mi cabeza envuelta en océanos de imágenes... Y que será, qué será, qué habrá de ser.


Ilustración: El cielo por el tejado


Dos. Soy la música que busca compás porque le cuesta mover los pies. La corchea que tímidamente enseña su tiempo breve para que le digan que puede seguir después. Y otra vez, otra vez. Por favor, muéstrese otra vez.


Tres. Soy la que escribe para nada, la que dibuja para menos, la que camina en sentido contrario porque a veces es mejor no avanzar y quedarse ahí, en el momento en que nací. Será por ti, será por tí...

Cuatro. Tengo a tres monstruos escondidos, habitando entre mis libros. De vez en cuando los paseo, por la noche, para no ser vistos. Son amenazantes, peludos y tienen cara de no haber comido... pero yo les canto una nana suave y se me quedan dormidos...


Cinco. Soy culinaria de sumar maneras, de pensar cómo mezclar distintas formas de pensar en todas. En ellas. Las mujeres que no, las que dicen que si, las que revientan de contento, las que omiten su pensamiento. No tengo remedio para esta receta, siempre aderezo con media libreta, de sumas de letras, de restas de sueño, de más de un milagro que arranque con vida la marcha prohibida de un barrio que va a la deriva.
Ilustración: El cielo por el tejado


Seis. Porque tengo credo y me lo creo, porque tengo fe ciega y la puedo ver. En el día a día, nunca en el papel. En las jornadas agotadoras, en las noches de no cenaré. En el tejido asociativo, en el calor de un buen café. En la copla en la ventana del vecino de triana, en la murga del obrero con camión hormigonero. En la delicia del parque, los niños y niñas descalzas bebiendo a sorbos el sol de primavera entre juegos y pelotas, cantando un himno a la vida.

Siete. Sólo sé de oficios, que no de beneficios. No tengo nada en general que sea de mucho valor, salvo un pétalo de rosa con risa de plata y rizos de oro, que lo llevo bien cuidado en el fondo del bolsillo.

Ocho. Soy mujer de cuidado, que tengo a mi cargo lo más necesitado, lo más precioso, lo más acabado. Pequeña obra del ARTE con mayúsculas con manos redondas y minúsculas. Soy espectadora de futuros ensimismados, encandilados con la idea de vivir el día a día jugando. Arrastrando las botas, pisando los charcos.


Nueve. Soy de ARte, Bellas Artes, soy de papel y de lápiz, de dispositivo artístico, de instalación que denuncia, de ganas de volcar un poco de amor por la vida. Que hay que cuidarla dándole vasos de agua, que calmen la sed del que pide cultura para poder SER. El arte es político si tiene quien lo pueda ver. El arte es vida si se deja querer, si lo podemos hacer. Si nos dejan hacer.

Ilustración: El cielo por el tejado

Diez. A veces dejo reposando la infusión, calmada para poder pensar. A veces no termino de saber porqué no puedo hacer más. De revolución para todos. De empatía para ti. De soledades acompañadas. De generar espacios de luz. Quien sabe si no será así para que pueda volver a mi credo con el corazón empapado de humildad, de coraje, de preguntas...

Once ... y es que no soy poeta, sólo me hago preguntas.
No soy artista, sólo las digo en voz alta.



Perdonad por la extensión, otro rato miraré si tengo un adaptador. Que en los tiempos que corren el tiempo es oro y no queda un espacio para expandir la sonrisa. Conectaré el modo rápido y todo será un poco más liviano.

Y aquí tenéis mis blogs encantadores, los once a los que traspaso este corazón caliente.
Disfrutad de la lectura,
un abrazo desde este tejado...